La importancia de una buena postura en el trabajo.

La introducción de la informática modificó profundamente la actividad en el trabajo de oficina. Las tareas con equipos de escritorio y notebooks incrementaron las exigencias visuales y cognoscitivas, incidiendo directamente en la postura e incrementando considerablemente las contracciones musculares.

 

La anatomofisiología y la biomecánica demuestran que la complexión osteomuscular humana, está dispuesta para el movimiento; por ello, las actividades estáticas generan numerosas patologías. De allí, la necesidad de cuidar la postura y reducir estas exigencias a un mínimo.

 

La posición de trabajo más recomendable para el tronco es la Equilibrada. Se define por la verticalidad de esta parte del cuerpo y los pies completamente apoyados sobre el piso, previendo periódicos desplazamientos para modificar las contracciones musculares. A partir de esta posición básica se definirá la posición de la cabeza, que normalmente se caracteriza por una ligera inclinación hacia adelante. Los elementos de trabajo deben, por lo tanto, centrarse en torno a la llamada “línea normal de visión”.

 

Los pies se posicionan en función de la altura del codo en posición de sentado. Ello puede exigir una superficie de distinta altura para el uso del teclado que para otras actividades, como la escritura manual. Aquí, como ya se ha manifestado para otros aspectos, el análisis de tareas será el encargado de aportar los datos referidos a las diferentes cargas, particularmente las frecuencias y tiempos de determinadas actividades en un mismo puesto de trabajo. Para esto, la solución se obtiene ajustando la altura del asiento, de acuerdo a la mesada de trabajo.

 

En actividades en donde hay predominio de contracciones musculares estáticas, es importante prever todas las posibilidades de movimientos. Por ello es importante que la estación de trabajo ofrezca un espacio generoso que permita una mayor movilidad y comodidad mientras se trabaja.