Trabajo de oficina

CONCEPTO

 

El trabajo en oficinas, en gran parte debido a la introducción de la informática, ha impuesto condiciones específicas que es necesario conocer para comprender el valor, la necesidad y el valor de los ejercicios físicos para los trabajadores. Una de las características más notables de este tipo de trabajo es el alto grado de especialización. Ello, desde el punto de vista biomecánico, supone la utilización intensa de ciertos grupos musculares y de algunas articulaciones. Como agravante de este hecho debe agregarse que los movimientos que requieren estas acciones sólo demandan un recorrido parcial de la capacidad total de las articulaciones de los músculos. El trabajo en oficinas se caracteriza además por presentar las siguientes cargas:


• ALTAS CARGAS PRECEPTÚALES Y COGNOSCITIVAS


• RAPIDEZ Y PRECISIÓN EN LAS RESPUESTAS

 

En conjunto, estas cargas significan movimientos y acciones que en sí mismas exigen muy escasa energía pero simultáneamente imponen importantes contracciones musculares estáticas y escasas, cuando no nulas, acciones articulares. El cumplimiento de este tipo de actividades requiere de un alto grado de contracciones musculares sin producir movimiento alguno, con el fin de estabilizar el cuerpo del operador para lograr respuestas adecuadas, en los segmentos corporales que se mueven.

 

BIOMECÁNICA

 

Por lo general se asocia el trabajo muscular con algún tipo de movimiento. De hecho, desde el punto de vista biomecánico, el cuerpo humano está bien preparado para las acciones musculares dinámicas. Por el contrario, las contracciones musculares estáticas, esto es, trabajo muscular carente de movimiento, son altamente perjudiciales cuando deben ser mantenidas por tiempos prolongados.

 

CONSECUENCIAS

 

Las consecuencias son tanto a corto tiempo como crónicas. El trabajo muscular estático, cuando es mantenido por tiempos prolongados, provoca acortamiento de las fibras musculares, limitación en la capacidad de acciones de las articulaciones y puede llegar, en algunos casos, a la parálisis. Aun en actividades no tan prolongadas este tipo de contracciones producen reducción de la irrigación sanguínea, adormecimientos, entumecimientos, o molestias mayores cuando el tejido muscular oprime fibras nerviosas. Desde el punto de vista de la eficacia del trabajo, pueden provocar una disminución en la velocidad de las acciones automáticas, y por lo tanto una ejecución más lenta del trabajo.
Una parte sustancial de las recomendaciones ergonómicas de los capítulos anteriores, apuntan precisamente a minimizar el efecto de este tipo de cargas, sin embargo no puede eliminarlas más que en un cierto porcentaje.


Este valor depende del puesto de trabajo, de la situación laboral así como de los tiempos de las actividades que el operador humano habrá de cumplir.


El trabajo en oficinas, como la mayoría de las situaciones laborales en la actualidad suponen, como se ha señalado, la especialización. Ello significa que de la totalidad de la masa muscular del cuerpo humano solo una parte será solicitada, otra lo será en forma poco adecuada para organismo y otra parte no lo será en absoluto. La consecuencia directa de estas condiciones son las sobrecargas que sufren algunos grupos mus-culares y la falta de ejercitación de otras. Esto, a su vez, determinará una tonificación desigual de la masa muscular y la fijación incorrecta de algunos segmentos corporales.


• Las repercusiones más notables se producen en la ubicación de la pelvis y en una falta de conservación de las curvaturas naturales de la columna vertebral. Esta situación acarrea diferentes problemas, que cuando adquieren un carácter crónico pueden ser irreversible y la persona que las padece se encuentra en un nivel mayor o menor de riesgo de accidente o de invalidez parcial.


• Como se ha establecido hasta aquí, una ergonomía correcta del puesto de trabajo, de la organización del trabajo, de las relaciones sociales, tienden a minimizar estas consecuencias. Sin embargo para una optimización de las condiciones de rendimiento laboral, se necesitará lograr una tonificación uniforme de la musculatura, mantener una buena capacidad de acción articular así como la adecuada elongación muscular.


• Todo lo dicho hasta aquí justifica, no sólo la conveniencia, sino la imposición de ejercicios físicos, que son el único remedio eficaz para el mantenimiento del estado físico y mental del trabajador.

 

LOS EJERCICIOS

 

De acuerdo con lo analizado en el párrafo anterior, es fácil comprender que desde un principio los ejercicios deberán ser de dos naturalezas distintas: Por un lado trabajo muscular correctivo o compensatorio, y por el otro trabajo muscular general, como el que puede ofrecer la práctica de algún deporte o ejercicios aeróbicos.


• Los primeros tienen la ventaja de poder realizarse en diferentes lugares. Estos pueden ser el mismo puesto de trabajo, un sanitario, un lugar especialmente destino a este efecto o simplemente el vestuario si lo hubiera.


• Las limitaciones surgen del hecho de que no todos los trabajos presentan las mismas condiciones ni las mismas instalaciones, por lo que las prácticas deberán adecuarse a las circunstancias que ofrece cada caso.


• No está de más aclarar, que en algunos grandes empresas multinacionales, en Japón particularmente, la media hora de ejercicios diarios constituye una obligación insoslayable.


• En última instancia esos ejercicios básicos y sencillos pueden realizarse en la vivienda del trabajador, aunque esta modalidad también presenta limitaciones.

 

La práctica de algún deporte ofrece dificultades a la hora de su implementación y del mantenimiento de la práctica, ello se debe a la complejidad de la organización de los horarios y a la necesidad de disponer un espacio de tiempo semanal que permita mantener la práctica en forma sostenida.


Existe también la posibilidad de prácticas sencillas que resultan muy saludables. Estas pueden ser por ejemplo subir escaleras en vez de utilizar el ascensor, limitar el uso del automóvil, caminar lo más posible para ejecutar las actividades diarias, flexionar las piernas para recoger un objeto del piso, etc. Estas prácticas ponen en juego grupos musculares que en la actividad profesional tienen escasa intervención, ayuda a mantener una mejor tonificación muscular general, colabora en conservar una buena capacidad de acción articular. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que no es dable esperar de estas prácticas el mismo resultado que de una ejercitación realizada en forma sistemática.

 

LOS PROBLEMAS CRÓNICOS

 

Las recomendaciones y los ejercicios básicos propuestos tienen un carácter eminentemente preventivo. Sin embargo, se verifican numerosos casos en donde, por ignorancia, condiciones laborales inadecuadas mantenidas por tiempos prolongados, se encontrarán problemas crónicos.


Este tipo de situación debe determinar, en un primer tiempo, un enfoque correctivo. El ser humano posee la capacidad de mantener un rendimiento medianamente aceptable, aun en circunstancias desfavorable. Esta capacidad, positiva en sí, actúa desfavorablemente ya que con el paso del tiempo, pueden acarrear defectos irreversibles.
Así, en el orden de los problemas posturales, la detección de las patologías puede ser tardía. En estos casos, antes de
realizar los ejercicios de mantenimiento, será preciso la evaluación del deterioro físico y la correspondiente reparación, antes de pasar a los ejercicios de mantenimiento.


Cuando se ha alcanzado este grado de deterioro, en donde con frecuencia se registran malas pos-turas o hábitos posturales inadecuados, la intervención del médico y del kinesiólogo se impone. De más está decir que deberá tratarse de un profesional especializado en este tipo de problemas y que la recuperación deberá se conducida
y supervisada hasta recuperar el mejor estado físico posible.

 

PARTICIPACIÓN DEL SUJETO

 

Para lograr los resultados señalados, la participación activa del trabajador es imprescindible. Esta participación puede enunciarse en unos pocos puntos que son:


• Un conocimiento biomecánico general del cuerpo humano en general y del propio en particular.
• La adquisición de una conciencia de la buena postura y una percepción de su masa muscular, para identificar aquellos segmentos sobre los que se debe trabajar en los ejercicios.
• La adquisición de una disciplina postural que garantice, desde el comportamiento del propio interesado el mantenimiento de la salud. Ello incluye el conocimiento suficiente para utilizar las regulaciones que los dispositivos que maneja pone a su alcance.