Oficinas inteligentes al servicio de la eficiencia

Los espacios de trabajo buscan adaptarse a las necesidades del personal y del medio ambiente para alcanzar sus objetivos. 

Para lograr máxima eficiencia en una compañía es indispensable contar con ecosistemas corporativos que sean amigables con el personal y, al mismo tiempo, con el ambiente. Es decir, oficinas inteligentes. 

Pero, ¿qué es una oficina inteligente? No se trata sólo de contar con tecnología de punta o grandes espacios. Una oficina inteligente es aquella que conoce a la perfección su actividad, tiene clara cada una de las acciones que realiza, y sabe medir en tiempo y cantidad el consumo, gasto y desperdicio de los recursos que son indispensables para su operación, como papel, energía, hidrocarburos y agua. 

En este sentido, la disposición de los ambientes es fundamental para favorecer la eficiencia del personal y los insumos. Allí, es de gran importancia contar con mobiliario inteligente, que permita la fácil conectividad, el ahorro de recursos, la interacción entre usuarios y la adaptación de un mismo espacio a diferentes necesidades; todo, sin perder la belleza y la elegancia.

Una oficina inteligente puede generar estrategias que permitan reducir el consumo de recursos, adoptando metodologías simples, estéticamente agradables y de alto impacto en los procesos y en los costos de operación de la empresa. 

 

Por esta razón, cada vez son más las organizaciones, públicas y privadas, que transforman sus áreas de trabajo en oficinas inteligentes que satisfacen las necesidades de su personal, son amigables con el medio ambiente y permiten alcanzar altos niveles de eficiencia en su funcionalidad.